Este tema está planteado como un resumen destinado a tratar los aspectos básicos del Relato Corto e incluye actividades que pueden servir como "entrenamiento" previo a la escritura de un relato.
Si tuviéramos que definirlo, podríamos decir que es una narración que se caracteriza por su brevedad (aunque no por ello incompleta, carente de sentido o de capacidad para transmitir una visión sobre la realidad).
Parece de Perogrullo, pero es importante tener en cuenta esa condición de brevedad, puesto que se convierte en limitación y oportunidad para la narración. Dice Marina Mayoral: "La novela es como un veneno lento y el cuento, como un navajazo". La expresividad de su comparación transmite una idea clara de algunas de las condiciones que un relato corto debe cumplir: la intensidad, la concentración, el impacto, la profundidad...
En un relato corto es imprescindible la precisión.
Si no la tiene no llegará nunca a alcanzar esa capacidad de atravesar al lector que un buen relato debe tener.
Citando ahora a José María Merino, digamos que "Los cuentos no toleran elementos accesorios. Todos los materiales del cuento tienen una función principal: de ahí la difícil concisión a que obligan, que no está sólo en el empleo de las palabras, sino -sobre todo- en la previa selección de los motivos".
O en palabras de Horacio Quiroga: "No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas".
Todas estas palabras nos recuerdan la importancia de la precisión de la que hablamos, nos plantean que el relato debe funcionar como la maquinaria de un reloj, al que no pueden sobrarle ni faltarle piezas; una maquinaria perfectamente ajustada en la que cada engranaje debe encajar con los demás, cumpliendo su función, para que, finalmente, el relato consiga su objetivo de impactar al lector.
Si de brevedad hablamos, deberemos hablar también, pues está asociada con ella, de economía. Y ¿a qué llamamos economía en un texto literario? A contar más con menos, a obtener el mayor rendimiento posible de cualquier elemento de composición del texto.
Por ejemplo, para mostrar el modo de actuar de un personaje, lo más económico será buscar una acción representativa, una acción que resuma su comportamiento general. O para describir su aspecto: lo más adecuado será utilizar sólo aquellos rasgos que mejor den cuenta de éste, los que transmitan, además, lo que de significativo haya en él. O si se quiere reflejar un sentimiento de angustia del personaje, el ritmo acelerado del texto, mientras se relata una acción, puede hacerse cargo de transmitirlo sin necesidad de dedicarle parte de la narración.
Nos referimos entonces también a la capacidad de sugerencia, a la capacidad que puede tener lo dicho, siempre que se haya elegido bien, para hacerse cargo de lo no dicho. Eso es lo que dota de intensidad y potencia a un relato corto, que se revela así como una materia concentrada.
Veamos un ejemplo. Un personaje le dice a otro "estoy hasta la mismísima coronilla de que siempre digas que eres huérfano". Esas palabras nos remiten a una realidad mucho más amplia que lo dicho explícitamente. No se está simplemente informando de que un personaje esté harto de lo que el otro siempre le dice. Se están diciendo más cosas: sabemos que uno de los personajes es huérfano y que siempre, probablemente para aprovecharse del otro, recurre a su orfandad; sabemos también que esa situación se ha repetido durante mucho tiempo, que uno de ellos siempre ha cedido por la compasión que le produce la orfandad del otro, que el personaje que ha hablado probablemente no es huérfano, porque si no su compañero no recurriría a su situación para intentar manipularlo, etc. En definitiva, con una sola frase significativa e intensa, se ha construido un determinado tipo de relación, se ha construido un pasado y un presente. No ha sido necesario contar con todo detalle la historia desde el momento en que uno de ellos se queda huérfano y las veces que ha utilizado ese recurso para dominar al otro. Una sola frase basta.
En un relato corto es necesario captar rápidamente la atención del lector.
No hay mucho tiempo, el lector se ha puesto a leer algo que espera consumir rápidamente, sabe que no hay mucho por delante; espera por tanto encontrarse enseguida en el meollo de la cuestión, atrapado por el mundo del relato.
La tensión del texto debe estar muy pronto en primer plano. Esa es una de las oportunidades que la brevedad ofrece: poder mantener la tensión en un nivel alto en la mayor parte de la narración (algo que la novela no permite hacer). De ahí la importancia del inicio del texto. Un buen principio, que genere expectativas, que rompa con lo previsible, que provoque preguntas, es la forma más segura de interesar al lector.
Veamos algún ejemplo:
"Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces?" ("El corazón delator" de Edgar Allan Poe).
"Naturalmente sabía - nadie podía saberlo mejor que él - que no tenía ni sombra de esperanza, ni la más mínima posibilidad." ("El señor y la señora Palomo" de Katherine Mansfield).
"A mitad del largo zaguán del hotel pensó que debía de ser tarde, y se apuró a salir a la calle y sacar la motocicleta del rincón donde el portero de al lado le permitía guardarla. En la joyería de la esquina vio que eran las nueve menos diez; llegaría con tiempo sobrado adonde iba." ("La noche boca arriba" de Julio Cortázar).
Enseguida, tras el inicio, ha de plantearse el conflicto narrativo.
Cuando hablamos de plantear el conflicto, estamos hablando de enfrentar al personaje a una situación para la que no le sirven sus recursos habituales (tanto intelectuales, como emocionales, como físicos...), que remueve sus cimientos, que trastabilla su mundo.
Por ejemplo, puede ser una situación de conflicto: que le toque la lotería, quedarse solo en casa por primera vez, encontrar un niño abandonado o "levantarse convertido en escarabajo", como ocurre en "Metamorfosis" de Kafka.
Como resultado de este enfrentamiento, de esta crisis, el personaje tiene que acabar necesariamente transformado en su forma de ser, en su forma de entender el mundo.
Siendo un texto breve, podría ser que el lector no llegará a ver al nuevo personaje, al personaje transformado a causa de lo vivido, pero al menos deberá atisbar qué facetas de él se han visto afectadas y de qué modo, quedándole la seguridad de que no volverá ya a ser el mismo, de que no será más aquel que conoció al iniciarse la lectura.
Hemos hablado del inicio, del conflicto y de la transformación del personaje. Estas zonas del texto corresponden, en la estructura clásica, a planteamiento, nudo y desenlace.
¿Qué tratar de un personaje en un relato corto, a qué atender de su carácter, de su aspecto, de su biografía?
La respuesta es sencilla: tan sólo aquello que vaya a ponerse en juego en el enfrentamiento al conflicto, tan sólo aquello que sea necesario para entender lo que le va a ocurrir.
Lo mismo deberá cumplirse respecto a la situación que va a vivir. Sólo los datos relacionados directamente con esa situación deberán aparecer en el texto. ¿Para qué saber, por ejemplo, que la empresa en la que trabaja el personaje ha tenido ya otras crisis, si él no estaba trabajando en ella entonces y no le afectaron en modo alguno? ¿Para qué saber que su hijo mayor emigró a Estados Unidos si eso no tiene nada que ver con lo que le está ocurriendo ahora? Si la información no ilumina algo importante relacionado con su conflicto, con lo que el relato va a tratar, no es información necesaria.
Para terminar, un factor muy importante de la narración es la coherencia.Coherencia en todos los aspectos de su composición.
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